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A vueltas con Notre Dame

porSoberao
18 abril, 2019
Category:   Artículos, Noticias

El incendio de la cubierta de la catedral parisina ha sido, desde el pasado 15 de abril, fuente de todo tipo de lamentaciones, lloriqueos, ramos de flores y ositos de peluche, expresando el dolor producido por la “destrucción de la catedral” (he llegado a leer por ahí periodistas pasados de Cruzcampo que anunciaban “el 11 de septiembre francés”).

Las veladas producidas en las inmediaciones por la buena gente que han sentido en su interior pasional las llamas de uno de los (sin lugar a dudas) edificios más bonitos e icónicos del mundo, junto a los memes oportunistas que atribuían el incendio a los dragones de Daenerys Targaryen, me ha hecho cuestionarme si la civilización occidental ha llegado ya a su techo, o si verdaderamente es la prueba de que hace ya tiempo que vamos cuesta abajo y sin frenos.

NotreDame

Por intentar ser claros, vayamos a los hechos:

Durante las obras (tardías) de mantenimiento de la cubierta, “alguien” ha cometido el fallo de dejar sin vigilancia unas obras con evidente peligro de incendio, al ser objeto principal de la intervención una estructura de cerchas de roble, tan curado y seco como un buen chuletón de retinto madurado en cámara, y previsiblemente imprimado en su cara externa con alguna sustancia impermeabilizante (e inflamable como la yesca).

Lo espectacular del fuego no entra en contradicción con el hecho de que, si bien la pérdida de la aguja que reposaba sobre el crucero es muy dolorosa desde el punto de vista artístico, los daños del edificio han sido contenidos y perfectamente reparables.

La decisión de los responsables de “dejar arder” la estructura de madera hasta su auto-extinción, empleando el agua estrictamente necesaria desde los camiones a pie de calle, ha salvado sin lugar a dudas la catedral; y digo esto mientras se intenta esconder la penúltima estupidez de nuestro querido presidente del Mundo, haciendo un llamamiento a lanzar agua desde aviones cisterna sobre el edificio en llamas, cuyo impacto hubiera hecho colapsar las vigas de roble sobre las bóvedas de piedra, produciendo a su vez el inevitable derrumbe de los muros y convirtiendo a “Nuestra Señora de París” en “Nuestra Cantera de París”.NotreDame

El resultado de este incendio ha sido bastante comedido; según las informaciones que ofrecen los medios menos sensacionalistas, se ha destruido completamente la cubierta principal (nave principal y crucero), la “aguja” del crucero sobre la que se centraban los trabajos, y parte de los paños (plementos) de la nave principal, manteniéndose bastante estable el resto de elementos como nervios, formeros y muros de carga. Con ello, no hay NADA que me haga pensar en que en un plazo de 2-3 años no pudiese estar acabadas las obras de reconstrucción. Los daños muebles serán reparados sin tardanza (+700 millones € de donaciones en las primeras 24h), y si bien podríamos lamentarnos de las pérdidas “irreparables” de cuadros y esculturas varias, debemos buscar consuelo frente a la imagen de un Donald Trump pilotando un Bombardier 415 y descargando 6.000 litros de agua sobre los techos parisinos…

NotreDame

Pero no nos equivoquemos; la catedral de Notre Dame no es un edificio privado, sino un MONUMENTO (y lo escribo con mayúsculas) sujeto como tal a toda la parafernalia burocrática de turno, la cual no dejará pasar la oportunidad de ESTIRAR hasta lo indecible todo el proceso de reconstrucción como si se tratase de la línea 1 del metro de Sevilla, convirtiendo en un Circo Mundial la pena de una obra sencilla* y explotando los trabajos a realizar como si de un valor añadido se tratase.

*(En este punto quisiera mencionar que despierta en mi mucha curiosidad el cómo tratarán de reconstruir la aguja que presidía el crucero. Su valor arquitectónico era evidente, y promover un concurso mundial de ideas sobre cómo abordarlo, con el eterno dilema de “reconstruir o rediseñar” una vez más sobre la mesa, es lo suficientemente goloso para cualquiera que disfrute diseñando hasta un tiesto de limonero…)

NotreDame

Por encima de todo lo dicho anteriormente, hay una cosa que para mi es fundamental y me llena de orgullo y satisfacción: no ha sido reportado (al menos hasta la fecha) ningún herido o fallecido en este accidente. Parece mentira lo que me ha costado encontrar este dato en la prensa, pero cabe decir que, por encima del arte, del simbolismo y de las repercusiones económicas inherentes al edificio, todo resulta irrelevante frente al daño que hubiese podido sufrir cualquiera de los trabajadores que se ganan la vida sobre esos andamios.

No tengo la más mínima duda que aún en el caso de colapso total de la catedral, aunque tan solo hubiese quedado intacto el teclado del órgano, se volvería a construir por completo, con un resultado criticado, aceptado y finalmente alabado, alzándose majestuosa y presumida, cargando con su nueva vida y toda la historia que la precede, baluarte del orgullo de una civilización en crisis que llora por las llamas de su catedral mientras ignora el valor que acumula la parroquia de su pueblo.

NotreDame

Finalizo citando las palabras de un magnífico Ghassan Massoud interpretando a Saladino en “El Reino de los Cielos” al ser preguntado por el valor de la ciudad de Jerusalén tras serle rendida por Balián de Ibelín:

…. ¿cuánto vale Jerusalén?

“…………….nada

.

.

.

.

.

……………. TODO.”   

jat arquitecto.


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